se me escapó (pero moooola)

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Por los pelos pillo a yang yang. Algo se entrevé (aunque ni es tan etérea ni lleva tanto escote como parece). El resto a la imaginación del consumidor. Entonces sonaba L’Orient est Roots de Bigga Bush vs Koçani Orkestar, una nueva conquista del colonialismo jamaicano. Ahora Usti, usti, baba de Señor Coconut vs. Koçani Orkestar, autor, el primero, del mítico y sin precedentes “El baile alemán.” Ambos temas parte del magnífico Electric Gypsyland que me acabo de enterar que ya tiene segunda parte y se puede escuchar aquí.

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2 comentarios
  1. Dominika dijo:

    Alomiguel:) Eso del patio me hace pensar de lo que se puede ver desde mi ventana (y solo por esta vista alquilé esta habitación sucia y oscura, no por lo que dentro, pero por lo que fuera) – en frente al primero piso una familia gitana de tres generaciones siempre vestida en negro, al segundo una pareja rusa con un perrito blanco estilo perrito de tintin (en frances se llama Milou, en castellano – ?), a la derecha al segundo una abuelita catalana que siempre habla con el perrito vecino, no se porqué en catalan.. abajo de ella, una mujer joven latinoamericana con su hijo de dos años, escondido siempre detras de la falda larga de la mamá.. al primero, otra abuela, abuela-cantante – casi nunca la oigo hablar, porque canta siempre.. y como fondo sonoro (?) de mi serie quotidiana “Por la ventana”, el concierto de quatro lavadoras siempre encendidas en los balcones.. y yo dentro de todo esto, observación participante y participación observante, respiración compartida, emisión, recepción y interacción, y todo este rollo que me ha hecho pagar esos 1.300 euros de matrícula:)

  2. mglon dijo:

    alodomii!
    Milú se dice en castellano, que es el terrier de Tintín y que se parece al que me encontré el otro día en barselona (Duque) y que sale en uno de los primeros posts.
    Impresionante lo del concierto para 4 lavadoras, digno del mismísimo Stockhausen (que venga y lo oiga). Pero lo interesante, cara amica, es la forma en que lo escuchas sabiendo que puedes musicalizar la experiencia, es decir, oirlo como lavadoras u oirlo como sonido.
    Es un poco parecido a lo que los pintores abstractos reclaman para la pintura frente a los paisajistas: la capacidad de ver cosas sin prestar atención a lo que explícitamente recuerda. Pues yo (y no es argumento propio sino apropiado) reivindico una escucha abstracta de la realidad, sin preocuparse sin esto es una lavadora o aquello una cucaracha o una hormiga trepando por el conducto auditivo.
    Ahí queda eso

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