Luftmenshen

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Literalmente “los hombres del viento,” citado por Sfar, tb. Hoy tuve el privilegio de leer el susodicho tbo en la biblioteca de la uni. Transcribo literalmente del diario de campo analógico: “Escribo en la biblio tras leer Klezmer. Lectura detenida por lo sensible del ambiente. suena la puerta. Zapatos de goma rugosa pegándose y despegándose con su peculiar “ñikiñiki.” Las páginas del habitante de la mesa del cubículo de enfrente pasan al compás de la respiración de algún ente que orbita en las cercanías y que envuelve 3 metros a la redonda. Papeles deslizar y bolígrafos escribir al son (de nuevo) de la puerta. El árduo y violento teclear de una china me exaspera de tal manera que piensao en marcharme. No. Disfrutemos del espectáculo un rato más. La respiración asmática que orquesta un “piiiiii, piiiii” con cada inspiración/expiración arropa el inicio de lo que parecía una delicada conversación telegónica que comienza al lado de acá de la puerta, a voz en grito. Ha salido de la biblioteca antes de salir de la biblioteca. Fundas de plástico se debaten entre los dedos de uñas largas de la fibrosa bibliotecaria. Un gritería seco invade momentáneamente la zona, encuentro casual que acaba con la puerta sonando y dand vía al cigarrito externo. Puerta va, puerta viene. Bendito tres en uno que, aunque ausente, se podría suplicar por él. El cachivache que cuenta las visitas en vueltas, y que es como el de los buses de antaño, percute e imprime ritmo a su bola. Las llaves  del maldito punki de postal que lee a Ortega y Gasset son cascabel y punto final que me obliga a levantarme y a preguntarme si acaso es o no es una biblioteca el mejor lugar para desconcentrarse de lo que uno pensaba. O acaso la mejor sala de conciertos.”

Cage diría “¿Qué es más musical: un camión de la basura pasando por delante de un colegio o un camión de la basura pasando por delante de un conservatorio?

Suena Tom Zê y enciendo el último pucho del día ¿Será este el último post del año? Todavía tengo un hueco para pensar en alguien que no me hace mucho caso y en alguien que me hace demasiado. Pienso qué poner pero el pucho se consume sin decisión alguna ¿Será cuestión de no esperar nada? Haría caso al comentario del Harpo del grafismo hospitaletiano, pero cuando se cruza una oportunidad como la que se cruza, uno echa de menos no hablar el lunfardo y echa de más toda esta morralla imaginativa de aquí dentro ¿Quién fuera chileno liberal recién llegado de París para pensar que si no es esta será otra? “Pero que lío compay Andrés.

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