Disgusto

Hasta el moño de la ambición, los listos y el lobby del ladrillo. Así estoy últimamente. Después del susto del otro día (todo salió bien, eso me dijeron… por lo menos me lo saqué de encima :)) vuelvo al imposible de buscar piso en la costa mediterránea. Maldita sea la estampa de lo que quieren sacar más tajada dando lo mismo de siempre. Por mucho que el gobierno (sean o no electoralistas sus fines, vayamos a lo práctico) se empecine en lograr acuerdos aquí y allá, con fulanos y menganos, son las propietarias y los propietarios (haya paridad hasta debajo de las piedras) los que, aconsejados por el demonio inmobiliario, hacen que la cosa no funcione. Y es, como decía antes, el sacar más dando menos si es posible, tratando a los clientes potenciales como ganado. Mi reciente experiencia con Ficas Martí me dejó un mal sabor de boca que parecía haber olvidado gracias al “amigo” Francesc (de otras fincas). Si es que un agente inmobiliario puede ser amigo más que de lo suyo. Seguro que muchos sabemos lo que es sentirse ninguneado y tratado como si uno fuese tonto. Pues no, dear komrads, uno no es tonto siempre, pero tiene que hacer tonterías como pagar 400 eurazos por pisos de mierda como los que estoy viendo. Y aun así sigo empecinado en vivir solo, que tampoco creo que sea mucho pedir. En mi último domicilio solitario (allá por la “bonanza económica” del 2004) no llegaba a pagar 200 euros por un ático “amueblado” y sin ascensor en las pasadas galicias. El año pasado encontré´algún piso por 250 euros y me parecía el límite de lo razonable. Seamos sinceros ¿Realmente valen las casas el precio que piden por ellas? ¿No queremos ser como nuestros “socios” del norte?… pues miremos los precios de los alquileres en ciudades como Berlín, Bruselas, etc.. y comparémoslos con los sueldos… Mejor no, sería deprimente.
Espero que los que sostiene esta situación queriendo enriquecerse a costa de los no-tan-desfavorecidos (pero que a veces parecemos rayar el umbral de la pobreza) piensen en su actuación a un nivel más amplio. Y como luego escuche a algún propietario quejarse de que no gana suficiente o de que el gobierno tiene la culpa de la mala racha económica, desearía emplear la “solución napalm,” apta para todo tipo de situaciones. Malditos cabrones.
Espero que con el tiempo se vea el papel de estas propietarias y de estos propietarios en la consolidación de una nueva clase urbana que no llega ni a los mileurismos. Los precarios a pesar de estar suficientemente preparados. Lástima que no exista algún dios que se los coma a cachos como hizo Cronos con casi todos sus vástagos. En fin, un salmo a San Precario por cortesía de mediazione.

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