Enajenado

Esto de aquí arriba es lo primero que salta del Google Images al poner la palabra que da título al post. Y viene a cuento de un sentimiento que me asalta cuando llegan estas fechas, acompañado de una extraña felicidad. Como si de una posesión del espíritu navideño se tratase. Un poco como sentarse en el chill-out del hipotálamo (allá donde van todas las neuronas a descansar, es decir, donde están instaladas a perpetuidad) y ver como el cuerpo propio se socializa e interactua de forma casi automática. No conviene abstraerse que después es el subconsciente honesto el que toma el control y a la mínima estás diciendo lo que piensas de forma cruda. Como a la colega que me encontré en el aeropuerto el otro día. En esto que pones el automático y te fijas en que el volumen de sus tetas ha crecido considerablemente desde la última vez que las miraba. Y va mi querido subconsciente y copiloto del ingenio corporal y se lo suelta. Acto seguido el consciente retoma el control y suelta las cargas cromáticas rojas por mi cara. Ahora me río pero lo pasé francamente mal. XD. Cosas que tiene la vida. Felices fiestas a todooooooooos los que quieran tenerlas azín. Muchas facilidades.

La imagen es de aquí.

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