Nation sack

Perdiendo el tiempo uno de estos días volví a Robert Johnson. Recordaba que uno de los temas que más me gustaba, (y el primero que le oí) Come on in my Kitchen, decía en uno de sus párrafos “I’ve taken last nickel out of her nation sack.” Qué pareja más ahorrativa, pensé en su momento. Debían llevar tiempo si ya habían pensado en reunir unos pocos de ahorros, reflexionaba pensando que un “nation sack” debía ser algo parecido a lo que ahora entendemos como “cuenta corriente.” Pues bien, craso error el mío (sisi, de esos que te hacen quedar mal en público). Resulta que este término (como dice aquí) hace referencia a un conjuro de origen africano-americano-diaspórico relacionado con los llamados hoodoo spells o “hechizos de hoodoo.” No es Johnson el único cantante de blues que cita este tipo de rituales religiosos. Arthur Crudup, el mismo Son house, Howlin’ Wolf y un sinfín más de cantaores de penas vivieron en un mundo que estaba rodeado por estas referencias. El clásico “Got my Mojo Workin” de Muddy Waters es eso mismo, el mojo, que no le iba bien y dice que volvería a louisiana a por una nueva mojo head o “cabeza de mojo.” Sin querer saber demasiado del tema (que me da yuyu) no deja de resultarme curioso como estas formas de sincretismo extirpadas de África con toda la población que sirvió de mano de obra gratuita, se junta con las tradiciones ritualísticas y simbólicas de emigrantes irlandeses, italianos y noreuropeos. En cierto modo (parece ser) que sale de esta forma híbrida la leyenda del demonio del que hablan bluesmen y predicadores. Según este articulín tan interesante, parece que tanto en África como en Europa es común la creencia en pequeños trasgos, duendes o demonios que viven en los bosques y con los que se puede llegar a pequeños tratos, convenios o intercambios. Por otro lado está el del Fausto de Goethe, fruto más bien de la Eurpoa cultocéntrica. Ambos se hibridan en los cruces de caminos aledaños al Mississippi, donde se desarrollaban muchas ceremonias y rituales de prosperidad. Se dice que si un hombre quería destacar en algo, acudiendo una serie de días a horas determinadas a uno de estas encrucijadas y haciendo una serie de rituales, de alguna manera invocaba a un ser que, aparecía y, en función de lo que uno tuviese para aprender (lo que uno llevase: un instrumento musical, unos dados, una baraja de cartas, supongo que hasta una olla de cocina se podría llevar) el ser en cuestión le enseñaba. Extrañamente similar a Hermes, dios griego de la sabiduría, los comerciantes y viajeros, venerado en los cruces de caminos. Y particularmente parecido también a los Faunos, casi siempre representados con la forma en que conocemos al diablo (patas de carnero, cuernos, peludo todo él y con un humor de perros). Casualidad o mito. El caso es que fue obra de un periodista el decir que R. Johnson había vendido su alma al diablo (que, en cualquier caso podría querer decir que aprendió de este ser del que hablaba antes). Voluntarios? Aquí letras de blues sobre temática ritualística et al.

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