Asteroide Met25

“Mi nuevo planeta es grande, o esa es la sensación comparativa que tengo. Sin satélites domésticos pero con uno laboral, también grande. He desperdigado mis señas de identidad por toda su superficie, como animal que marca su territorio diseminando olores. Siento que algo crece en su interior, algo que todavía permanece velado a mis sentidos pero que, indudablemente, crece y eclosionará en breve. Lo oigo crecer. He dispuesto mis máscaras de vigilancia hasta a donde he podido llegar, pero todavía me queda mucho por recorrer. De mi anterior localización he traído algún que otro microorganismo, virus fundamentalmente, pero parece que no responde ninguno de ellos de forma positiva a esta atmósfera. Por el momento tengo bajo observación al Ch1-Ch171-Cº, cuya virulencia se ha mostrado intensa en otros medioambientes. Su evolución es favorable y he podido aislar algunos objetos infectados. Parece estar desapareciendo de la forma pronosticada, aunque todavía no ha desaparecido completamente. Respecto a las hipótesis de Fornitz acerca de la posible metamorfosis del virus en organismo benigno poco tengo que decir ante la falta de comunicación histórica previa a la virulencia pasada, y más tras la misma dado el consecuente aislamiento fruto de semejante comportamiento. Queda esperar hasta que las muestras aisladas se atenúen o mueran. Sólo entonces podré sopesar lo procedente de enviar una sonda a fin de muestrear la evolución del organismo complejo fuente de la infección.”

Grullo, 9537:32.

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