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Archivo del Autor: alomiguel

“Fuco Pérez sin segundo,

veciño de Gargamala,

viúdo, maior de edade,

propietario dunha cabra

e dun terrón que produce

cinco ducias de patacas.

Fuco Pérez sin segundo,

furibundo iconoclasta,

pai dun neno engaranido

chantado diante a cabana.

Por teimoso inconformista

téñente fichado os gardas;

por herexe e descreído

póñenche a figa as beatas.

Fuco Pérez sin segundo,

ninguén sabe o que che pasa.

Tes o día, tes a noite,

tes os paxaros da ialba,

tes as estrelas do ceo,

tes as rúas i as estradas

.

Fuco Pérez sin segundo,

¿qué che falta?…”

Lou cerró los ojos, se masajeó suavemente las sienes y miró incrédulo a Laurie.

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“Con los pies en el agua de algún mar atlántico pronunciarás mi nombre real dos veces y en voz bajita. La tercera la susurrarás con la arena hasta los talones, tras lo que te mojarás la nariz y las orejas con esa misma agua y me imaginarás saliendo del mar. Subiré las escaleras y desapareceré entre la multitud. En ningún momento te darás la vuelta ni cerrarás los ojos allende el consecuente parpadeo. Sin muecas ni lágrimas te tumbarás al sol. Te pondrás música en los cascos y te quedarás dormido por unos instantes. Entonces ya me habré marchado y seremos libres.”

“Si estás oyéndome a través de la garganta podrida de un tokage en descomposición es que algo ha salido mal. Intenta contener las arcadas y escucha con atención lo que te voy a contar, porque es importante y tu vida depende de ello. Cuando un tokage mire al suelo delante de ti tu suerte estará echada. Hasta entonces presta atención a las señales. Los de la brocha siempre dejan rastros de pintura y muerte a su paso. Vigila tu espalda y cúbrete los omóplatos. Nadie está a salvo mientras sigan en la ciudad. Esta vez tendrás que apañártelas sola. Carga tus lápices y afila tus pestañas. Cuando un tokage mire al suelo echa a correr y no pares hasta que la ciudad se funda con el anochecer. Prométeme que lo harás…”

Así rebuznó Zoroasteroide antes de pulsar stop.

“- Sol! Sol! Sol! Ven a verme. Cada vez que abro los ojos y te noto en mi piel las penas se desvanecen y me entran unas ganas locas de seguir combatiendo.
– Luna! Luna! Luna! No te escondas. Tu tersa mirada es oro en paño para mis caricias y no puedo ser ni sentir sin saberte en el cielo.

Cuando Juan descubrió la raiz decidió tomárselo con calma. Tres intentos de encendido y la hoguera empezó a arder desconsoladamente. Sus ojos la acompañaron en sentido contrario, purificando cualquier clase de mal en cien leguas a la redonda. Tres vueltas al retablo, tres monedas, una para cada ojo, y las facciones simiescas se evaporaron en su tránsito reptiliano. El ansiado descanso no se vio perturbado por mucho más tiempo. Algún bache sin importancia connatural al tránsito, la pérdida definitiva de los pares para la que se había preparado a conciencia y la recesiva conclusión previa al salto final. Nada importaba ya allende sus deseos. Aquella vilipendiada realidad se volvió maleable y por fin pudo volar sin más lastres que los propios de su variedad y de su gente.

– Ahí os quedáis, hijas de las pasiones mal conducidas y de la empatía mal encarada.
– Los augurios no son favorables para aquellos que desatienden y se desentienden de sus semejantes. No permitiré que nada ni nadie decida el destino de mis amores y de mis humores.”

Extracto de “Las memorias de Nuja el esclerótico neurótico”.

Isto é para cando a radio escachou e estrala coma orquídeas de uranio.
Isto é para cando o ávrego abanea os cables do telégrafo coma un feixe de ósos.
Isto é para cando as ambulancias de soños fuxen polas rúas no medio da noite.
Isto é para cando te pillan nunha revolta de durmires e o ceo non funciona.
Isto é para cando o teu sexo está cheo de vudú.
Isto é para cando a túa roupa é imaxinaria.
Isto é para cando a túa carne repta e non volve nunca máis.

Isto é para cando despois da oportunidade ven a traición.
Isto é para cando tes ganas de voltar ás árbores.
Isto é para cando cheira a fru-frú, os paxaros cantan ledos e as cores son empalagosas.
Isto é para cando sintes o inverno nos teus ósos e aínda acaba de chegar o verán.
Isto é para cando volves a empezar, de novo, novamente, once again.
Isto é para cando perdiche toda a esperanza e o único que che fai ilusión e o surrealismo cotiá do teu propio teatro.
Isto é para cando nada esperas e nada recibes, e en realidade si que esperas algo.

Foto de Jaume. Inspiratio eiquí.