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Archivo de la etiqueta: Barceloneta

A continuación el texto que escribí para la expo de Sons de la Barceloneta con la ayuda de Jaume.

“En ocasiones el hecho de vivir en un lugar nos aisla del mismo. Una vieja leyenda griega dice que la Tierra debido a su movimiento emite un sonido particular del que no somos conscientes porque desde que nacemos estamos envueltos por él ¿A qué suena la Tierra? Un barrio no es del todo como un planeta, sin embargo es cierto que a veces cambiar de barrio es como mudarse a otra galaxia: la gente es distinta, las formas de relacionarse de la gente son distintas, hasta las verduras del colmado de la esquina o las marcas de tabaco del estanco puede ser distintas; el barrio de la Barceloneta es un buen ejemplo de esto. Vengamos de donde vengamos encontramos que la Barceloneta es singular, distinta; y que su sonido forma parte de su personalidad. Pero ¿a qué suena la Barceloneta?

Con forma de isla urbana rodeada de fuertes corrientes de tráfico humano y motorizado, la presencia del mar funciona como hilo conductor entre el pasado y presente del barrio. Son muchos los signos que nos indican su presencia: el rumor del viento nos transporta a primera línea de costa y nos permite escuchar las batallas territoriales entre gaviotas, palomas y periquitos; el repicar de banderas en mástiles o el trajín de la cubertería de las terrazas al aire libre. Pero la Barceloneta no es una isla sólo por la presencia del mar y del tráfico. Una vez traspasadas sus fronteras entramos en otro planeta en el que las aceras son más estrechas y los edificios más bajos; en el que la gente se saluda y las obras crecen como plantas; donde las motos suenan más alto y la música se extiende hasta el horizonte.

Podrá parecer que la gente habla más alto en la Barceloneta, y no sólo los vecinos de toda la vida, sino también los que vienen de fuera o los del resto de la ciudad, que suben su tono cuando entran en ella. Tal y como nos cuenta un vecino, la explicación al grito como forma de comunicación hay que buscarla en la historia del barrio, en la dedicación de muchos de sus trabajadores a actividades al aire libre (pesca, hostelería…) o rodeados de grandes y ruidosas máquinas (Nueva Vulcano, La Maquinista…) que hacían necesario gritar para entenderse y que acabaron por transmitirse de sus puestos de trabajo a sus vidas cotidianas. En ocasiones el alboroto deja entrever fonéticas de orígenes diferentes: catalán, castellano, andaluz, inglés, francés, portugués, italiano… Variaciones que nos dicen cosas sobre la gente que vive y viene al barrio y sobre las razones que los traen a él. Ya en su interior, el piqueteo de martillos neumáticos y taladradoras, las radios y conversaciones de obreros, el trasiego de las excavadoras, el arrastrar de vigas, palés y verjas nos indica una transformación importante en el barrio. Viejas y nuevas formas de hacer sonar el mundo, formas resistentes y emergentes en una Barceloneta que es un mar alimentado por muchos ríos ¿En qué se está transformando la Barceloneta?

Cada lugar y cada momento tienen sus particularidades, la construcción y ordenación de edificios y calles dan forma a un marco que inspira a las personas a relacionarse de maneras diferentes. El ambiente sonoro de un lugar nos habla siempre de un pasado y de un presente, de la memoria y de la práctica cotidiana. La vida del barrio ha convertido calles y plazas de la Barceloneta en pasillos y salones de una gran casa en donde la diferencia entre lo público y lo privado es distinta a la de otros puntos de la ciudad. La vida de la Barceloneta se expresa a través de una gran diversidad de tonos, volúmenes, intensidades y matices que no existen en el resto de Barcelona y que expresan la personalidad del barrio y sus gentes de la misma forma que una canción dice cosas sobre quien la canta.

A través de todos estos sonidos el barrio nos susurra un secreto. Un secreto a voces que habla de formas de hacer y vivir, que habla de una historia no escrita y en vías de olvido, una historia de alegría y participación, aunque también de dinero y desprecio. Una historia de la que todavía queda mucho por escribir.”

Registrado en CC. La foto es (c) de www.jorgetutor.com

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El miércoles empezó el taller de Sons de la Barceloneta que dirijo con Jaume de Sons de Barcelona. Está siendo una experiencia muy positiva, ya que son los propios vecinos e interesados en el tema los que nos informan de cómo suenael barrio (amén de otros proyectos como esta interesantísima geografía borrada del mismo barrio). Todavía me parecen increible la cantidad de similitudes y paralelismos que encuentro con la Part Alta de Tarragona. A través de la postal sonora han salido a la luz fenómenos o grupos de fenómenos muy interesantes en relación al origen y desarrollo de determinadas dinámicas del barrio. Y cada día veo más claro que el formato taller es cojonudo para la investigación etnográfica, aunque haya que esperar hasta cierto momento para ponerlo en práctica. De todos modos no m parece tan descabellada la propuesta de un taller para iniciar la diagnosis… pensaré en ello. Aprovecho la coyuntura para poner un link a Sons de Barcelona.

A pesar de la negativa de la Wenner-Gren soy tozudo y sigo interesado en este precioso barrio barcelonés. Para los que no la conozcan la Barceloneta es un barrio construído hace unos cuantos siglos (ver wiki para más detalles) sobre la Isla de Maiáns, un gran banco de arena situado nfrente de Barcelona. El caso es que tras la conquista de turno, el reyezuelo de turno quiso dotar a la ciudad de un sistema defensivo más allá de las montañas que la “protegían.” Para ello hizo derribar la mitad del barrio de La Ribera y se construyó la Ciutadel.la, hoy día un parque majísimo en el que se puede hacer de todo menos tocar percusión (por orden del ayuntamiento). Pero no era tan malvado este rey, ya que se trajo a un arquitecto de Flandes para construir una extensión de la ciudad para albergar a los homeless resultantes de tan ambicioso proyecto. Así, toda la tecnología arquitectónica de los Paises Bajos (que dicen que se llaman así porque han ido ganando terreno al mar a base de encerrarlo entre muros y, consecuentemente el terreno ha quedado más bajo que el mar) se puso en práctica para construir la Barceloneta, el puerto y otras instalaciones que ni se cuales son pero que en algún lugar lo dice claramente. Pero la historia no acaba aquí. Tras unos años de calma chica relativa llegan los de la apertura de Barcelona al mundo. Los años de esfuerzos para atraer turistas que mejoren la imagen de la ciudad a la par que los bolsillos de gestores locales y agentes transnacionales (Oh Yeah! la ciudad como yacimiento). Lo mismito que pasó, pasa y quien sabe si segirá pasando en otros barrios depauperados de grandes ciudades como Bilbao, Madrid, Vigo o Tarragona (por citar casos pátrios). Y todo esto parece tener un parangón sonoro, llámesele sociofónico, llámesele sociacústico, psico-acústico, paisajístico o como se le quiera llamar. Pues en esas estamos. Ahí queda la cosa. A todas las orejas: disfruten de la Barceloneta que se acaba.