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Archivo de la etiqueta: ciudad

El miércoles empezó el taller de Sons de la Barceloneta que dirijo con Jaume de Sons de Barcelona. Está siendo una experiencia muy positiva, ya que son los propios vecinos e interesados en el tema los que nos informan de cómo suenael barrio (amén de otros proyectos como esta interesantísima geografía borrada del mismo barrio). Todavía me parecen increible la cantidad de similitudes y paralelismos que encuentro con la Part Alta de Tarragona. A través de la postal sonora han salido a la luz fenómenos o grupos de fenómenos muy interesantes en relación al origen y desarrollo de determinadas dinámicas del barrio. Y cada día veo más claro que el formato taller es cojonudo para la investigación etnográfica, aunque haya que esperar hasta cierto momento para ponerlo en práctica. De todos modos no m parece tan descabellada la propuesta de un taller para iniciar la diagnosis… pensaré en ello. Aprovecho la coyuntura para poner un link a Sons de Barcelona.

A pesar de la negativa de la Wenner-Gren soy tozudo y sigo interesado en este precioso barrio barcelonés. Para los que no la conozcan la Barceloneta es un barrio construído hace unos cuantos siglos (ver wiki para más detalles) sobre la Isla de Maiáns, un gran banco de arena situado nfrente de Barcelona. El caso es que tras la conquista de turno, el reyezuelo de turno quiso dotar a la ciudad de un sistema defensivo más allá de las montañas que la “protegían.” Para ello hizo derribar la mitad del barrio de La Ribera y se construyó la Ciutadel.la, hoy día un parque majísimo en el que se puede hacer de todo menos tocar percusión (por orden del ayuntamiento). Pero no era tan malvado este rey, ya que se trajo a un arquitecto de Flandes para construir una extensión de la ciudad para albergar a los homeless resultantes de tan ambicioso proyecto. Así, toda la tecnología arquitectónica de los Paises Bajos (que dicen que se llaman así porque han ido ganando terreno al mar a base de encerrarlo entre muros y, consecuentemente el terreno ha quedado más bajo que el mar) se puso en práctica para construir la Barceloneta, el puerto y otras instalaciones que ni se cuales son pero que en algún lugar lo dice claramente. Pero la historia no acaba aquí. Tras unos años de calma chica relativa llegan los de la apertura de Barcelona al mundo. Los años de esfuerzos para atraer turistas que mejoren la imagen de la ciudad a la par que los bolsillos de gestores locales y agentes transnacionales (Oh Yeah! la ciudad como yacimiento). Lo mismito que pasó, pasa y quien sabe si segirá pasando en otros barrios depauperados de grandes ciudades como Bilbao, Madrid, Vigo o Tarragona (por citar casos pátrios). Y todo esto parece tener un parangón sonoro, llámesele sociofónico, llámesele sociacústico, psico-acústico, paisajístico o como se le quiera llamar. Pues en esas estamos. Ahí queda la cosa. A todas las orejas: disfruten de la Barceloneta que se acaba.

De piedra de me quedé al leer lo que sigue en las Obras Completas de Lorca (Aguilar, Madrid, 1967):

SONIDOS

Desde los cubos de la Alhambra se ve el Albaicín con los patios, con galerías antiguas por las que pasan monjas. En las blancas paredes de los claustros están los vía crucis. Junto a las celosías románticas de los campaniles los cipreses mecen lánguidamente su masa olorosa y funeral… Son los patios soñadores y umbrosos…

En medio del gran acorde macizo del caserío los conventos ponen su ambiente de tristeza…

Es algo misterioso que atrae y fascina la visión del Albaicín desde esta fortaleza y palacio de la media noche. Y el panorama, con ser tan espléndido y extraño y tener esas voces potentes de romanticismo, no es lo que fascina. Lo que fascina es el sonido. Podría decirse que suenan todas las cosas… Que suena la luz, que suena el color, que suenan las formas.

En los parajes de intenso sonido, como son las sierras, los bosques, las llanuras, la gama musical del paisaje tiene casi siempre el mismo acorde, que domina las demás modulaciones. en las faldas de la Sierra Nevada hay unos recodos deliciosos de sonido… Son unos sitios en donde de los declives macizos mana un sonido de perfume agreste melosamente acerado.

En los mismos bosques de pinos, entre el olor divino que exhalan, se oye el manso ruido del pinar, que son melodías de terciopelo aunque sople aire fortísimo, modulaciones mansas, cálidas, constantes…, pero siempre en la misma tesitura.

Eso es lo que no tiene Granada y la vega oídas desde la Alhambra. Cada hora del día tiene un sonido distinto. son sinfonías de sonidos dulces lo que se oyen… Y al contrario que los demás paisajes sonoros que he escuchado, este paisaje de la ciudad romántica modula sin cesar.

Tiene tonos menores y mayores. Tiene melodías apasionadas y acordes solemnes de fría solemnidad… el sonido cambia con el color; por eso, cabe decir que este canta.

El ruido del Dauro es la armonía del paisaje. Es una flauta de inmensos acordes a la que los ambientes hicieran sonar. Desciende el aire con su gran monotonía cargado de aromas serranos y entran en la garganta del río, este le da su sonido y lo entrecruza por las callejas del Albaicín, por las que pasa rápido, dando graves agudos…; luego se extiende sobre la vega y, al chocar con sus sones admirable y con las montañas lejanas y las nubes, forma ese acorde de plata mayor que es como una inmensa nana que a todos nos duerme voluptuosamente… En las mañanas de sol hay alegrías de música romántica en la garganta del Dauro. Podría decirse que canta en tono mayor el paisaje… Hay mil voces de campanas que suenan de muy distinta manera.

Algunas veces claman en tono grave las campanas sonoras de la catedral, que llenan los espacios con sus ondas musicales… Estas se callan y entonces les contestan varios campanarios albaicineros que se contrapuntan espléndidamente. Unas campanas vuelan como locas, derramando pasión bronceada hasta fundirse a veces con el sonido del aire en un hipar anhelante… Otras, viriles, fugan sus sonidos con las lejanías…, y una, más reposada y devotamente, llena de unción sacerdotal, llama a rezar muy despacio, con aire cansado, con la filosofía de la resignación… Las otras campanas que volaban locas de apasionada alegría se callan de repente…, pero la campana reposada sigue con aire de reproche…, ella es la vieja que reza… y riñe a las jóvenes por sus anhelos que nunca tendrán realidad… Seguramente aquellas campanas que habían sonado como locas de entusiasmo hasta morirse de sonido las habían echado a volar o los acólitos traviesos de las parroquias…, o las novicias juguetonas y asustadizas de algún convento, que tienen ansia de reír, de cantar…, y es casi cierto que esta campana que llama a rezar quejumbrosamente la tañe algún viejo sacristán lleno de manchas de cera… o alguna monja que la muerte olvidó, que espera en el convento la herida de la guadañadora… Hay silencios magníficos en que se canta el paisaje… Después claman otra vez las campanas de la catedral, las otras glosan lo que dijo la maestra… y como final de sinfonía hay un gracioso e infantil ritornello de esquilín…, que después de su melodía agudísima se va apagando poco a poco en un morendo delicado, como no queriendo terminar…, hasta que acaba en una nota rozada que apenas se oye. ¡Son magníficas, son maravillosas, son espléndidas y múltiples las sinfonías de campanas en Granada!

La noche tiene brillantez mágica de sonidos desde este torreón. Si hay luna, es un mareo vago de sensualidad abismática lo que invade los acordes. Pero si no hay luna…, es una melodía fantástica y única lo que canta el río…, pero la modulación original y sentida en que el color revela las expresiones musicales más perdidas y esfumadas en el crepúsculo… Ya se ha estado preparando el ambiente desde que la tarde media. Las sombras han ido cubriendo la hoguera alhambrina… La vega está aplanada y silenciosa. El sol se oculta y del monte nacen cascadas infinitas de colores musicales que se precipitan aterciopeladamente sobre la ciudad y la sierra… y se funde el color musical con las ondas sonoras… Todo suena a melodía, a tristeza antigua, a llanto.

Resbala una pena dolorosa e irremediable sobre el caserío albaicinero y sobre los soberbios declives rojos y verdes de la Alhambra y Generalife…, y va cambiando sin cesar el color, y con el color cambia el sonido… Hay sonidos rosa, sonidos rojos, sonidos amarillos y sonidos imposibles de sonido y color… Después hay un gran acorde azul, y empieza la sinfonía nocturna de las campanas. Es distinta de la mañana. El apasionamiento tiene gran tristeza… Casi todas suenan cansadas, llamando al rosario… Canta muy fuerte el río. Las luces parpadeantes de las callejas albaicineras ponen temblores dorados en las negruras de los cipreses… Lanza la Vela su histórica canción… En las torres se ven lucecillas miedosas, que alumbran a los campaneros…

Silba el tren a lo lejos.

Imaginemos una ciudad en medio de la nada. Una ciudad con sus costumbres, sus instituciones, su ley y su historia. Imaginemos que, de repente, uno de sus ciudadanos, rebotado por cualquier movida, decide que la organización del lugarno es lo suficientemente buena para él y sus coleguitas. Así pues, el tipo en cuestión, un buen día, tras mucho pensar decide que va a hacer algo. Pilla la pipa de su bisabuelo, se va al Ayuntamiento y le pega un tiro al alcalde mientras que sus coleguitos pasan por el fusil al resto del gobierno y, no sólo eso, sino que esparcen sus restos por sabe-dios-dónde. Así pues, crean un “nuevo orden” en el que los que defiendan al “antiguo régimen” van derechos a 2 metros bajo tierra. Y así pasan más de 50 años, con las fronteras de la ciudad cerradas de par en par y con parte del personal acojonado por las consecuencias que lo que puedan decir les podría acarrear, y parte del personal con un tono subido y dándoselas de jefotes. Al final, parte de los acojonaos junto con unos hijos que han aprendido a tener que callarse por poca gracia que les haga, empiezan tímidamente a aprender y enseñar cosas de un pasado que pocos se atreven a escuchar. Al final, el agitador la palma de viejuno y se monta la de San Quintín. Las institutciones se vuelven a montar partiendo de lo que había habido durante estos 50 últimos años, la historia se vuelve a construir, la ley tres cuartos de lo mismo, etc. Se pacta que no se hablará más del asunto. Pero queda una pequeña porción de la memria de esta peñita a la que pasaron por los fusiles. Un buen día aparece un juez que dice que el tipo que mató al alcalde fue un criminal que se pasó por el forro la ley y que no es tan diferente de otros que hicieron lo mismo. Y todavía hay gente que dice que Grazón ha perdido la cabeza.

Aquí la noticia. Aquí la crítica de los hijos de los subversivos. Aquí la opinión de los chamanes. La foto la encontré aquí, pero no me acuerdo de quién es