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Archivo de la etiqueta: gatos

Flotando entre los mundos del yodel y el canto difónico me encontré con este instructivo tutorial de cat yodeling. Si es que… Aquí el “mejor” playbacker de Yodel alpino. Aquí el clásico Jimmie Rodgers con su aun más clásico Blue Yodel No 1. Posiblemente el primero en mezclar tradición europea yodeliana y herencia africana de blues (en 1927), con el permiso de Tampa Red, que hizo lo propio entre 1934 y 1935. Aunque entre los clásicos hay que citar a los Sons of the Pioneers con ese gran clásico “Devil’s Great Grandson” (que está aquí). Para más info consultarlas páginas 84-88 del número 36 del Mondo Brutto, que NO está aquí, o al menos yo no he podido localizarlo. Hilarante sería imaginar un cruce entre yodel (en la vertiente que sea) y cantos difónicos rollo mongol. N-joy

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Aquí tenemos a la estrella de la casa. La que mueve la cola cuando escucha hablar. La que ya salta casi un metro y se sube a todas partes. La que se come el papel higiénico. A la que le encanta furadar bolsas de plástico. La que se caga fuera de la arena cuando no le ha sido convenientemente limpiada por la mañana (si eso no es comportamiento simbólico que me aspen y me cuelguen de los pulgares del palo de mesana). La que usa el peine para afilar los dientes. La que hace de despertador por las mañanas, en la sista y a altas horas de la madrugada (hora zero!!). La que sólo quiere cariño cuando ella quiere. La que flipa con los sonidos que entran por el balcón. La que no tiene pudor alguno y salta encima de gentes y cosas sin preocupaciones. La que muerde de carallo, más si la picas. La que se come mis lápices. La que rechina los dientes cuando toco la guitarra. La que todo lo observa atentamente. La reina de la casa, vamos.

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Título del post sugerido por el apreciado amigo Viktor, gran maestre de la sartén, opíparo selector de mariscos, contramaestre de la dieta mediterránea y esencial fundamentador de apetitos. Gracias, maestro, por sus años de dedicación y sus suculentas praxis socio-culinarias. En la foto mi nueva compañera de piso, o nuevo, todavía no se ha manifestado (veterinatus dixit). Es pronto para que responda a otra cosa que no sean silbidos, chasquidos, gruñidos, palmadas o arrastrar de sandalias; máxime después de la odisea desde Can Flor (para ambos). Ratificado el poder de seducción de los felinos en aras de la sociabilidad. En el tren de vuelta, dos amables y atractivas señoritas me llegaron a decir que “dice mucho de la persona;” así como -añado yo- también lo dice de las mismas sendos números de teléfono de semejantes e impresionantes rubias filofélidas (nota mental: contrastar hipótesis relacional entre rubias (¿auténticas?) y amor gatuno; uno se debe a su profesión XD). Entre la multitud de nombres que me han ido sugiriendo (no tengo palabras para describir la gratitud, ni números para contabilizar el número) creo que me voy a quedar con uno de cosecha propia e inspirado por el ilustre Alex Raymond que tanto sirve en caso de que sea él o ella. Ming, la llamaré. Como la dinastía, pero también como el malo de la película. De hecho, tratándose de un nombre cuyo género puede generar dudas (XD), he decidido que voy a pasar de montarme películas actitudinales y atributivas para dejar que él o ella se manifieste como le venga en gana. Que no quede en una declaración de intenciones y que cunda el ejemplo. Me despido a ritmo de Queen.

A partir de la semana que viene tendré una nueva cmpañera de piso. Como si de una novela de Dickens se tratase, se la encontraron unas amigas en el portal de su tienda de tatuajes, envuelta en unas mantas y en una cestita de mimbre (bueno, en realidad esto no lo se, pero echémosle imaginación :D). Desde esta mañana ya ando a vueltas averguando cositas sobre vacunas, necesidades primarias y psicologías gatunas varias. Hacía tiempo que tenía ganas de compartir con un gato y esta ocasión, aunque sobrevenida y un poco forzada, la pintan calva. Parecido a tener hijos, siempre por egoísmo o accidente, buena ocasión esta para volverse más casero (todavía?). Lo que me falta es un nombre ¿alguna sugerencia? No, Victor, no le pondré Beyoncé.

Imagínense la situación. Tranquilamente uno deja la inmersión científico-académica en la que lleva medio día absorto para abrir su correo y encontrarse con esta imagen al tiempo que escucha la banda sonoroa de Farinelli, il castrato. Es una de las muchas armaduras para gatos y ratones que Jeff de Boer diseña en su estudio de Calgary. Las hay de muchas clases, desde el período Edo del Japón medieval hasta la de arriba, inspirada en los antiguos moradores de Irán, los persas. Hasta tiene a los 7 samurais en ratón!!! Eso sin contar con el resto de creaciones (del espacio exterior, a gran escala y demás galerías). Fascinado me voy vía postal. Vía mi padre.